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Un lugar de encuentro para intercambiar opiniones de la democracia y la educación desde la filosofía
viernes, 20 de mayo de 2016
sábado, 14 de mayo de 2016
Universidad, política y democracia
Reseña elaborada por Gloria Valera
Universidad, política y
democracia. Escritos Polémicos. Caracas: UCAB
Autores: Leonardo Carvajal, Luis Fuenmayor Toro, Tulio
Ramírez y Luis Ugalde
Sí la temática de esta obra era
pertinente en el año 2011, cuando fue editada, ahora en el 2014 cobra mayor fuerza la
necesidad de profundizar y reflexionar
críticamente sobre la universidad, la política y la democracia; ya que la
universidad venezolana padece de las acciones del gobierno por controlar
políticamente e imponer un régimen socialista en Venezuela.
Leonardo Carvajal, Luis Fuenmayor Toro, Tulio
Ramírez y Luis Ugalde tratan desde diferentes ángulos, los elementos que deben
cambiar dentro de la universidad para ser considerada realmente democrática. También
identifican diversas fuerzas de acción y reacción dentro y fuera de la Universidad venezolana que la convierte en generadora de resistencia al régimen político socialista que se quiere
imponer en Venezuela y cumplir con el papel de la universidad como contexto en el
cual se gestan procesos democráticos.
Esta obra está conformada por
nueve capítulos, el primer capítulo lo desarrolla Leonardo Carvajal y es acerca
de la autonomía universitaria y libertad
de cátedra versus control político, en la historia venezolana.
Desarrolla y analiza el concepto
de autonomía universitaria desde la concepción de recinto autónomo en cuanto a:
elegir su propio gobierno, el auto sostenimiento financiero y la inviolabilidad
de sus espacios; hasta la concepción más actual que se fundamenta en la
autonomía académica para la libertad de cátedra concibiendo a la universidad
como el contexto idóneo para debatir y discutir dándole cabida a todas las
corrientes del pensamiento.
Carvajal destaca los hechos y
personajes más relevantes en cada período de gobierno desde el siglo XIX hasta
el XXI y encuentra como hilo conductor que la autonomía universitaria siempre
ha sido atacada por los gobiernos de turno y la universidad ha tenido que
defender su esencia universal y democrática.
Señala que el siglo XIX se
caracterizó porque las autoridades y los profesores eran impuestos o removidos
dependiendo del poder político gubernamental. Los gobiernos dictatoriales del
siglo XX intervinieron universidades, expulsaron y apresaron a estudiantes y
profesores. El siglo XXI, con el
gobierno de Hugo Chávez y actualmente con el de Nicolás Maduro, recoge todos
los males de los siglos anteriores: imposición de autoridades y docentes,
estrangulamiento económico a través de los mermados presupuestos, persecución, agresión y represión criminal
contra los universitarios. Esto se evidencia con el paro universitario que
vivimos en el 2013 y los ataques policiales y de grupos armados en el 2014.
En el capítulo dos ^La educación
superior en la Venezuela reciente^, Luis
Ugalde utiliza estadísticas desde 1958 hasta el 2010 para evidenciar el
crecimiento tanto del número de estudiantes
como de instituciones universitarias en el sector privado y en el
gubernamental, destaca que como estrategia de control gubernamental de las
universidades, el gobierno del socialismo del siglo XXI busca superar en número
tanto en instituciones como en número de estudiantes. Para lo cual ha
convertido las instituciones de educación superior en universitarias y ha
eliminado las exigencias académicas para el ingreso y egreso. Destaca que aun
cuando en la Constitución se consagra la autonomía universitaria, en su
Artículo 109, el deseo del gobierno es implantar un modelo de universidad al
servicio del Estado, de acuerdo a un modelo totalitario. Para lograr este
funesto objetivo destaca diferentes estrategias de control, cada una analizada
en el contexto socio político de la realidad venezolana: (a) el ingreso a la
universidad, (b) e egreso de la universidad, (c) control de autoridades y
presupuesto.
Como respuesta al asedio
gubernamental la universidad se ha convertido en la bandera de lucha no sólo
para el rescate de la universidad autónoma sino de la sociedad democrática
venezolana. Se necesita con urgencia el respeto a disentir, promover el diálogo
y la reflexión crítica para producir los cambios y la solución que requiere el
país.
El capítulo tres ^Debajo del
conflicto la crisis estructural^ Leonardo Carvajal argumenta la similitud del
conflicto universitario de 1990 con el del 2010, fecha en la cual escribió el
articulo. Destaca que el gobierno nacional utiliza falacias como argumentos
para justificar el estrangulamiento económico y generar una opinión en contra
de la universidad. Esta opinión debe ser atendida constantemente por todo aquel
que le importe la integridad de la universidad, ya que esto crea inseguridad,
desconfianza y por supuesto la falta de credibilidad. Se debe desmontar el
aspecto presupuestario y el uso de recursos que tiene la universidad, la
realidad es que el salario de los docentes se ha reducido y la calidad de la
educación ha desmejorado.
Pero también plantea el autor que
el modelo de gerencia universitaria basado en condiciones académicas y no en
competencias para dirigir grupos de personas y administrar cuantiosos recursos
ha llevado a la universidad a una profunda crisis estructural. Por estas
razones Carvajal apunta a la transformación del modelo académico administrativo
para lo cual bosqueja siete propuestas que atienden desde lo presupuestario
hasta el uso de tiempo útil para el personal académico y sus funciones dentro
de la universidad.
El capítulo IV ^Cambios
académicos para la transformación universitaria^ Luis Fuenmayor Toro parte de
la definición de la universidad y concluye que son muy pocas las universidades
en Venezuela que puedan llamarse como tal, ya que por las características socio
políticas y económicas no han sido productoras de conocimiento sino más bien
consumidoras de ciencia y tecnología. Uno de los cambios que destaca es el
alcance del costo de los postgrados y los aportes que estos realizan a la
investigación. Sesga la creación de nuevos conocimientos sólo para los niveles
más altos del postgrado señalando que los especialistas sólo están preparados
para atender problemas o situaciones y no para generar conocimiento.
Otro de los cambios es a nivel de
pregrado, sustenta la necesidad de reestructurar los contenidos programáticos
en virtud de los cambios de los procesos de enseñanza, las nuevas tecnologías y
los avances de cada área del conocimiento. Esta reestructuración del contenido
debe estar cónsona con las nuevas tendencias en el currículo para lo cual la
reestructuración de los contenidos debe hacerse con la mayor efectividad y por
lo tanto debe venir acompañada de la disminución del tiempo y con una mayor
calidad educativa.
Al atender lo que se refiere al
personal docente señala que lo más pertinente es diferenciar al Personal
Académico y el Profesional Docente y plantea los criterios para llevar a la
práctica todo lo propuesto.
Es de destacar que Fuenmayor se
refiere a la crisis económica de 1983 y a la devaluación del bolívar como consecuencia de ésta, ahora en el 2014 con
tres devaluaciones continuas que ha realizado el gobierno de Maduro se acentúa
el deterioro de la capacidad adquisitiva de los docentes universitarios y no
existe ningún mecanismo para compensar el deterioro del salario, ya que las
Normas de Homologación no son tomadas en cuenta por el gobierno nacional. En la
actualidad el país sufre una crisis de falta de producción ocasionando
desabastecimiento y escasez de los productos de primera necesidad; lo cual
impacta en la calidad de vida y por lo
tanto amplifica el descontento en todos los ámbitos y con preponderancia en el
ámbito universitario.
El capítulo cinco también a cargo de Luis Fuenmayor Toro ^Universidad democrática, inclusión y
excelencia académica^ fue escrito en el año 2008.
Resalta lo importante de la
libertad intelectual, sin restricciones, para el logro de la producción de
conocimientos, la enseñanza y la extensión para lograr la verdadera autonomía
universitaria. La universidad es primero universidad y luego es autónoma.
El autor muestra su desacuerdo en
aplicar el concepto de democracia de forma literal dentro de la universidad,
argumenta que el gobierno académico no es igual al gobierno del país y la escogencia
de autoridades no debe darse basado en la elección paritaria por profesores,
estudiantes y trabajadores sino por el grado de conocimiento y experiencia que
presenten. Por lo tanto no se debe entender como gobierno universitario sino como autoridad
académica.
Acerca de la calidad
universitaria e inclusión estudiantil destaca la condición de docentes y
estudiantes de calidad son los que construyen la calidad universitaria y que
per se ningún recinto asegura esta característica.
En el capítulo 6 ^Democracia política, democracia
académica y democracia universitaria^ Tulio Ramírez pone en relieve la Ley de
Educación Universitaria aprobada el 23 de diciembre de 2010 y vetada por el
Presidente de la República al darse cuenta que la reacción de rechazo del
sector universitario no oficialista se convertiría en represión de los
estudiantes universitarios y esta situación en año electoral tendría un costo
muy alto.
La Ley de Educación Universitaria
tenía como objetivo el ingreso
irrestricto y el voto universal de los estudiantes, personal administrativo y
obrero para la elección de las autoridades universitarias. El autor desmonta
con argumentos de base cada uno de estos aspectos
El ingreso ^democrático^ o
irrestricto a la universidad, especialmente
referido a las universidades autónomas, a quien el sector oficialista
tilda de elitistas y excluyentes. La verdadera situación es que la educación
pública es tan deplorable que sus egresados no tienen oportunidad de éxito en
la Educación Superior. Lo que se debe hacer es elevar la calidad de la
educación pública para permitir una igualdad de condiciones entre los
estudiantes que egresan de la educación secundaria privada y pública. Hacer
otra cosa, eliminar las pruebas de suficiencia y de aptitudes, es apostar al fracaso
con altos costos no sólo económicos sino también psicológicos de aquellos que
por no estar preparados serán las víctimas del fracaso.
Con respecto a la forma como se
eligen las autoridades universitarias el autor desmonta los argumentos
oficialistas para sustentar una democracia basada en la universalidad del voto
y no en la calidad académica, concluye que la democracia universitaria no se
reduce a la votación sino que debe tener su mayor expresión en la democracia
académica la cual es el verdadero sustento y razón de la universidad.
El capítulo 7 a cargo del mismo
autor, Tulio Ramírez, analiza a profundidad los factores que intervienen en la
problemática del ingreso a la universidad venezolana y como esta situación se
ha convertido en una nueva forma de atacar y tratar de destruir a las universidades
autónomas y las universidades privadas que adversan con la ideología del
gobierno de Hugo Chávez y ahora de su seguidor Nicolás Maduro.
El Prof. Ramírez describe cómo ha
cambiado el ingreso desde la primera universidad venezolana, en 1721, hasta
nuestros días.
Realiza una comparación entre la
educación pública y privada en la actualidad, destacando que las desigualdades
que se generan en estos dos sectores cada vez son más fuertes. Una de las
razones es que la calidad educativa no se declara ni se regala, como lo
demuestran los bachilleres egresados de la Misión Ribas, que en dos años adquieren
el título de bachiller pero que no presentan las herramientas básicas para
competir con igualdad de condiciones con los egresados en cinco años.
El capítulo 8 ^Contrapunteo entre
la Ley de Educación Universitaria y el Proyecto de Ley de Educación
Universitaria ciudadano^ Leonardo Carvajal enfoca los aspectos de la LEU que apoya y aquellos
que son una prueba del maniqueismo y sectarismo gubernamental.
Señala que a través de la LEU el
gobierno quiere meter el contrabando ideológico del socialismo, otorgar
múltiples poderes al Ministerio de Educación Universitaria y busca el
desmantelamiento de las instituciones universitarias.
Por otra parte el Proyecto de ley
de Educación Universitaria elaborado con la participación de 37 profesores de 7
universidades del país es la respuesta a cada una de las situaciones que se
deben evitar para defender la universidad ante los ataques incesantes del
gobierno.
Por último en el capítulo 9 se
presenta el Proyecto de Ley de Educación Universitaria, como respuesta a la
deuda que se tiene en el país de generar una Ley de Educación universitaria,
pertinente a la realidad del país y
elaborada por los universitarios desde las universidades.
En la actualidad la situación de
la universidad, dentro de éste sistema de gobierno, tratando de imponer el
socialismo, es muy compleja. Este
documento permite iniciar un proceso de análisis crítico acerca del papel de la
universidad dentro de la realidad de país y conseguir respuestas consensuadas
acerca de las acciones que pueden llevarnos a construir la realidad que
deseamos.
Actividades en la línea Filosofía y Educación
Actividades en la línea
Martes 17 de mayo
Lugar: Doctorado IPC
Hora: 9:00 am
Avance del trabajo del Prof. José Miguel Hernández. Título: Aproximación teórica a la concepción "espiritualidad" para el currículo de la formación docente de la UPEL.
domingo, 3 de mayo de 2015
Felicidad
La
Felicidad
La
felicidad ha sido un tema de interés para los seres humanos. En diferentes
épocas los pensadores se han acercado para escudriñar los aspectos que
acompañan a la felicidad, a veces con el propósito único de conocerla,
describirla, en otros momentos para
señalar de qué manera se puede alcanzar. Aparecen entonces preguntas como: ¿Qué
es la felicidad?, ¿Cómo se consigue la felicidad? o ¿Cómo se mantiene la
felicidad?
El
responder estas preguntas lleva a entender que existe una concepción de la
felicidad y como toda concepción va a estar influenciada por el contexto
situacional y temporal. Estas dos dimensiones enmarcan la felicidad de acuerdo
a una época y a unas coordenadas geográficas, pero estas dos dimensiones, a su
vez, hacen emerger una tercera que tiene
que ver con el conocimiento o forma de pensar, influido por los factores del
momento socio histórico que se esté desarrollando.
Así
mismo, las respuestas a estas preguntas
tienen que ver con descripciones, métodos y procedimientos. Descripción de
acuerdo a la concepción de la felicidad, métodos para conseguirla y
procedimientos o acciones para mantenerla.
Con
el propósito de dibujar el “Mapa” mundial de la felicidad, desde 1981 hasta el
año 2007, el Instituto de Investigación Social de la universidad de Michigan
realizó un estudio de diseño longitudinal el cual tuvo como objetivo estudiar la
percepción acerca de la felicidad que tenían los habitantes de 98 países. Para
esto, Ingelhart, a la manera de Sócrates también preguntó por las “plazas” de
mundo, a sus coterráneos, acerca del problema de la “vida buena” preguntó
acerca del modo actual de vida y el que ha llevado en el pasado. El cuestionario
estuvo constituido por dos preguntas sencillas:
1.
"Considerando todo
en general, ¿Diría que es usted feliz, bastante feliz, no muy feliz, o nada
feliz en absoluto?"
2.
"Considerando todo en general, ¿cómo de
satisfecho está con su vida tal y como es en la actualidad?". Totalmente
satisfecho, poco satisfecho o nada satisfecho.
En
la última recolección de datos con 350.000 personas resultó que los habitantes
más felices son los de Dinamarca, entre las características sociales
de este país están que: posee democracia, igualdad social y clima social
pacífico; mientras que Zimbawe ocupa el último lugar de la lista, este país se
encuentra inmerso en continuos conflictos políticos y sociales. Inglehart, Foa,
Peterson y Welzel (2008) señalan que el factor determinante más importante de
la felicidad en nuestros días, es la paz sociopolítica, parece existir una
fuerte correlación entre la paz y la felicidad.
Se
entiende esta paz por la disminución de conflictos sociales y el aumento en la
calidad de vida.
Por
otra parte, los datos indican que, en general, el mundo es cada vez más feliz,
ya que en 98 de los países analizados desde el inicio del estudio se ha
registrado un aumento acerca de la percepción de la felicidad desde 1981 hasta
2007.
Ronald
Inglehart, científico político del Instituto de Investigación Social de la Universidad de
Michigan y director de este trabajo asegura que “el determinante más importante
de la felicidad es la proporción en la que la gente tiene libertad de elección
en cómo vivir su vida y la capacidad para atender sus necesidades”.
Así mismo Easterlin en el 2010, plantea la paradoja de la felicidad y
los ingresos del país, encontró que en el corto plazo,
en los tres grupos de países investigados, la felicidad y los ingresos van de
la mano, es decir, la felicidad tiende a caer en las contracciones económicas y
el aumento de la felicidad ocurre durante los períodos de expansión económica.
De estos resultados se podría definir la felicidad como un estado de ánimo de satisfacción, que
se logra con la posesión de bienes para
asegurar el disfrute de la calidad de
vida en paz y libertad. La felicidad según este argumento se encuentra ligada
al sistema económico y sociopolítico del Estado. En este caso ligado a los
indicadores socioeconómicos lo que se denomina como calidad de vida o el bienestar.
Las diversas
morales “materiales o concretas” consideran la felicidad como el supremo bien.
La felicidad consiste en la posesión de tal bien, cualquiera que este bien sea. (Ferrater, 1979)
Si se continúa con la revisión de lo relacionado con la
felicidad se encuentran diferencias en comprender cual es el bien supremo. En
el siglo V A.C., Sócrates sustenta que
la felicidad o la vida buena se caracteriza por una adhesión inquebrantable a
la justicia, señala que “vivir a toda costa es vivir bien, y sólo vive una vida
buena y feliz quien está dispuesto a morir con tal de no cometer injusticia”.
Así mismo Sócrates exhorta a la virtud porque la virtud es el
bien supremo, para el ser humano sin la cual se puede ser feliz. Para Sócrates
no existe felicidad, sin virtud; la virtud es entonces la condición suficiente
y necesaria para ser feliz.
La virtud la relacionaba con el conocimiento, según su cognitivismo
moral, “no se puede hacer lo justo si no se lo conoce y al tener el
conocimiento es imposible de dejar de hacer lo justo”. Para hacer que una
persona sea virtuosa y pueda obtener la felicidad se le debe enseñar en que
consiste la virtud verdadera. Sócrates sostenía que toda persona tiene
conocimiento pleno de la verdad última dentro de su alma, sólo necesita ser
estimulada para hacer conciencia de ese conocimiento. El procedimiento que
consideraba para lograrlo es la mayéutica, el cual consiste en aplicar el
diálogo como instrumento dialéctico para llegar al conocimiento que todos los
seres humanos poseen de forma innata.
Aristóteles insistió en el carácter contemplativo de la
felicidad en su grado eminente, o
sea en la beatitud, dio a la
felicidad una noción más extensa, definiéndola como «determinada actividad del
alma desarrollada conforme a la virtud», la cual incluye, la satisfacción de las necesidades y
de las aspiraciones mundanas. Según Aristóteles, las personas felices deben
poseer las tres especies de bienes, especies que se pueden distinguir según
sean bienes externos, del cuerpo y del alma. Pero las personas deben tener
responsabilidad por su propia existencia. Cada ser humano merece tanta
felicidad según la virtud, sentido y capacidad de obrar que posea; por lo tanto
el sabio que se basta a sí mismo con mayor facilidad tendrá de forma más
accesible a la felicidad.
La ética posaristotélica se ocupa, en cambio, exclusivamente de la
felicidad del sabio; la precisa división que los estoicos formulan entre sabios
e insensatos hace, en efecto, obviamente inútil ocuparse de estos últimos. El
sabio es el que se basta a sí mismo y que, por lo tanto, es el único que
encuentra su felicidad o más bien su beatitud.
Para Plotino la felicidad es la vida misma; por lo tanto, todos los
seres vivientes animales y plantas, pueden alcanzar la felicidad. Pero la
felicidad pertenece en el grado más importante a la vida más completa y perfecta
que es la de la inteligencia pura. Es el sabio, en quien se realiza tal vida,
es un bien por sí mismo y no tiene necesidad más que de sí mismo para ser
feliz, no busca las otras cosas o, por lo menos, las busca sólo por ser
indispensables a las cosas que le pertenecen (por ejemplo, al cuerpo) y no a él
mismo. La felicidad del sabio no puede ser destruida ni por el fracaso, ni por
enfermedades físicas y mentales ni por ninguna circunstancia desfavorable, como
no puede ser aumentada por las circunstancias favorables por lo tanto, es la
misma beatitud de que gozan los dioses. (Abaggnano 1961)
Para Platón la felicidad es posible cuando se reconoce la
obra de dios, parecerse a dios a través
de la sabiduría. La virtud del conocimiento está en saber que es lo que
realmente es bueno, esto no es relativo sino absoluto, ya que de otra manera no
podría ser objeto de conocimiento. La felicidad es la capacidad que tiene el
alma para cumplir con su deber, el cual es dirigir al hombre de la mejor manera
posible. Este concepto hace referencia a la situación del ser humano en el
mundo y a los deberes que le competen.
El culto religioso y la virtud son los medios para conseguir
la felicidad ser bueno y feliz, es ser virtuoso. Estas ideas fueron sustentadas
por los filósofos de la edad media, como
Santo Tomás quien se apropia de la doctrina aristotélica y la extiende a la
generalidad de todos los seres humanos.
San Agustín sustenta la felicidad como la posesión de dios,
es la posesión de lo verdadero absoluto. También para San Buenaventura la
felicidad está relacionada con un fin último la consumación del recorrido que
lleva el alma a dios. La felicidad es conocimiento,
amor y posesión de dios. Santo Tomás usó el término beatitudo como
equivalente al vocablo felicidad y lo definió como «un bien
perfecto, de naturaleza intelectual». La felicidad no es simplemente un estado
del alma, sino algo que el alma recibe desde fuera, pues de lo contrario la
felicidad no estaría ligada a un bien verdadero (Ferrater, 1979).
La felicidad no es simplemente un estado del alma, sino algo que
el alma recibe desde fuera, pues de lo contrario la felicidad no estaría ligada
a un bien verdadero.
A pesar de las diferencias en el tratamiento de la felicidad
que presentan los filósofos antiguos medievales y modernos, también tienen algo
en común y es que consideran la felicidad como un bien en si mismo, sino que
para saber lo que es la felicidad hay que conocer el bien o los bienes que la
producen.
Aún los autores que establecen la felicidad en un estado de
ánimo, independiente de los bienes, concluyen que no puede definirse la
felicidad sino se define cierto “bien” por muy subjetivo que este sea. Uno de
estos autores es Kant, quien considera
que la felicidad es la satisfacción total de las inclinaciones individuales,
estas inclinaciones son determinadas por la constitución psicofísica del
individuo. Por lo tanto serán innumerables las inclinaciones y no puede haber
consenso acerca de un saber universal sobre el bien del hombre, la felicidad
para cada ser humano es una cuestión empírica y no filosófica. Kant destaca claramente
este punto al manifestar en la Crítica de la razón práctica que la
felicidad es «el nombre de las razones subjetivas de la determinación» y, por
tanto, no es reducible a ninguna razón particular. Es la condición de un ser racional en el
mundo, la cual en el transcurso de su vida, todo resulte de acuerdo a su deseo
y voluntad. Por lo tanto considera imposible usar la felicidad como fundamento
de la vida moral.
Kant declara imposible la
felicidad y esta es remitida a un mundo inteligible que es «el reino de la
gracia» (Crítica Razón Pura). Este autor tuvo el mérito de enunciar, en primer lugar,
de modo riguroso la noción de felicidad y, en segundo lugar, el de demostrar
que tal noción es empíricamente imposible, o sea irrealizable. (Abaggnano, 1961).
A partir del Humanismo, la noción de felicidad comienza a ligarse
estrechamente, como lo estuvo en el pasado, con la de placer. Sobre ella
concuerdan Locke y Leibniz. Locke dice que la felicidad «es en su grado máximo
el más grande placer de que seamos capaces y la desgracia, el dolor mayor; y el
grado mínimo de lo que llamamos felicidad es ese estado en que, libres de todo
dolor, se goza de un placer presente en grado de no poder satisfacernos con
menos». Y Leibniz: «Yo creo que la felicidad es un placer duradero, lo que no
podría suceder sin un progreso continuo hacia nuevos placeres» (Abaggnano, 1961).
Hume le da un sentido social a la noción de la felicidad como placer: la felicidad
resulta placer que se puede difundir, el placer para el mayor número de personas, y de esta forma “la
noción de felicidad se convierte en la base del movimiento reformador inglés
del siglo XIX”. (Op.cit)
Bentham acepta como fundamento de la moral, el planteamiento de
Beccaria ”la máxima felicidad posible para el mayor número de personas. Este planteamiento
que fundamento las ideas de James y Stewart Mill, esto le da mayor importancia
al carácter social de la felicidad. La felicidad pasa a depender de condiciones
y circunstancias el ser humano sociable. En la cultura inglesa y de
Norteamérica, este concepto de felicidad ha sido la base del liberalismo
moderno.
Tratar de entender la felicidad desde los autores pasando por los filósofos
griegos, que hablaban de la eudamonía como un estado deseable al que sólo se
puede aspirar a través de una vida virtuosa calificada como tal desde un sistema
de valores, hasta el tratamiento que da la psicología social sobre los aspectos
del buen vivir traducido en indicadores
socioeconómicos e individuales. Esta visión permite una reflexión “a todos nos
interesa ser felices”, (porque nadie quiere ser infeliz, obviamente), existe entonces la preocupación por la felicidad.
La búsqueda de la felicidad parece ser lo más generalizado en la humanidad. Al
respecto Comte-Sponville (2001) señala que el fin de la filosofía es una
práctica discursiva que tiene a la vida como objeto, a la razón
como medio y a la felicidad como
objetivo. Se trata entonces de pensar
mejor para vivir mejor…Entonces tendré que filosofar para ser feliz.
Las peguntas
con las cuáles inicié ¿Qué es
la felicidad?, ¿Cómo se consigue la felicidad? o ¿Cómo se mantiene la
felicidad?, están imperturbables esperando respuestas.
A
modo de corolario, una frase encierra la esencia del pensamiento de un autor, a
continuación algunas frases que se refieren a la felicidad.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de
suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos
los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico
estadounidense
La felicidad consiste en tener siempre algo que hacer,
alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
Thomas Chalmers (1780-1847) Ministro
presbiteriano, teólogo, escritor escocés.
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino
querer lo que uno hace.
Jean Paúl Sartre (1905-1980) Filósofo y
escritor francés.
Algún día en cualquier parte, en cualquier
lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser
la más feliz o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno
La felicidad es interior, no exterior; por lo
tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor
estadounidense
La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.
Jorge Bucay (1949-?) Escritor y psicoterapeuta argentino
La suprema felicidad de la vida es saber que
eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.
Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés
Desciende a las profundidades de ti mismo, y
logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena
conducta.
Sócrates (470 AC-399 AC ) Filósofo griego.
Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas
cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense
No debemos permitir que alguien se aleje de
nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera
de origen albanés naturalizada india
Sólo hay felicidad donde hay virtud y
esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
Aristóteles (384 AC-322 AC ) Filósofo griego
Ponemos más interés en hacer creer a los
demás que somos felices que en tratar de serlo.
François de la Rochefoucauld
(1613-1680) Escritor francés
Los hombres olvidan siempre que la felicidad
humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
John Locke (1632-1704) Filósofo inglés.
La felicidad es una estación de parada en el
camino entre lo demasiado y lo muy poco.
Channing Pollock (1880-1946) Dramaturgo
estadounidense
La verdadera felicidad consiste en hacer el
bien.
Aristóteles (384 AC-322 AC ) Filósofo griego.
La felicidad no es un ideal de la razón, sino
de la imaginación.
Immanuel Kant (1724-1804) Filosofo alemán.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del
entendimiento, en el saber.
Tales de Mileto (624 AC-546 AC ) Filósofo y matemático griego
Nunca, en verdad, vacilé en la convicción de que la felicidad es
la prueba de toda regla de conducta y el fin de la vida.
John Stuart Mill (1806-1873) Filósofo y economista inglés.
REFERENCIAS
Abaggnano,
N. (1961) Diccionario de filosofía.
México: Fondo de Cultura Económica.
Comte-Sponville, A. La felicidad, desperadamente (2001). España: Paidós
Easterlin,
R. (2010, Diciembre). Paradoja de la felicidad y el progreso económico. Pinas.
107(52), 22463-22468.
Ferrater,
J. (1979). Diccionario de filosofía.
Madrid: Alianza.
Inglehart,
R., Foa, R., Peterson, Ch y Welzel, C. (2008, July) Development, freedom and
rising happiness: A global perspective (1981 – 2007). Perspectives in Psichological Science, 3, 264 – 285.
El Valor de elegir
El valor de elegir
Fernando Savater
Introducción. Plantea la imperiosa necesidad de preguntarse
que es la libertad y sus posibilidades de hacerla tangible en la vida del
autor.
Pretende ir más alla de una revisión
conceptual acerca de lo que es la libertad, se detiene en la importancia que se
le da a la semiótica cuando se torna más
importante lo que se dice que lo que se hace. Las definiciones no terminan
siendo convincentes porque siempre están ligadas a unos eventos en un tiempo y
lugar específicos.
El término libertad es complejo para
comprenderlo, aun cuando puedan haber definiciones simples como aquella que por
diferencia se dice que es la que le falta
a los que están en esclavitud o el que la tiene es porque no tiene
coacciones.
Cita a Erasmo “no navega mal quien
pasa a igual distancia de dos males
diferentes”.
El autor pretende con esta obra mas
que cerrar el tema dejarlo abierto para su continua revisión “la filosofía nos
permite vivir con dignidad inteligente en la ausencia de certidumbres absolutas”.
Primera parte
Antropología de la libertad
Capítulo 1
El principio del hombre
“El hombre
no vive sino que dirige su vida” Arnold Gehlen
El hombre solo puede ser comprendido
describirse o interpretarse con categorías extra humanas, o desde la deidad o
desde el origen animal. El hombre no puede ser comprendido a partir de algún
concepto o categoría que le sea específicamente propio.
El ser humano queda definido según
Ghelen por ser un ser práctico un ser que actúa. Actuar es más que movimiento
es llevar a cabo un proyecto que trasciende el instinto las acciones tienen que
ver con diseño de de situaciones que no están dadas. Tiene que ver con
planificar para lo que puede preverse como para lo que no puede ser previsto
pero igual urge actuar ante este.
Por lo tanto el principio del hombre y
no su origen, sino el principio que lo hace desligarse de otros seres vivientes
están en la planificación y ejecución de la acción. Pero además el ser humano evalúa
lo planificado y ejecutado para seguir innovando y actuando.
El autor señala que el ser humano
comparte una parte instintiva, a la cual llama programa, con otros seres
vivientes, pero en cuanto a humanos no hay programa “tenemos la capacidad innata
de llevar a cabo comportamientos no innatos”.
El hombre tiene como característica la
ausencia de especialización en sus estructuras y sus funciones. La
especialización es una trampa ya que hace a la estructura biológica funcional
solo para una cosa en cambio la no especialización deja abierta las
posibilidades de acción; esto ocurre en los seres humanos no estamos
especializados y esto nos permite la flexibilidad de la adaptación. Encuentra
nichos en todos los ambientes y trasciende el presente inmediato.
Somos una especie en la cual se
mantienen los rasgos “fetales”, esta característica de mantener esta
indeterminación evolutiva se le denomina neotenia y es de suponer que es la
causa del éxito como especie.
Nuestra especie está muy bien
determinada por el desarrollo cerebral, el cerebro es el instrumento más apto para
improvisar e inventar ante las urgencias de la realidad; es el órgano
específico de la acción: conoce, delibera, valora y decide.
La vida humana perpetúa el rasgo
característico de la infancia: el aprendizaje la educación permanente, estamos
determinados a convivir con semejantes que nos enseñen y ayuden, nuestro medio
ambiente natural es la sociedad.
Cita el autor a Aristóteles al
distinguir entre praxis y poiesis. La praxis es autopoiético es creadora y
generadora.
Según Pico Della Mirandola (Oratio pro
hominis dignitate) todos los seres vivos tienen su lugar en la escala, pero el
ser humano no tiene lugar específico por lo tanto con la posibilidad de
ascender o descender en esa jerarquía, es decir con capacidad de actuar.
La dignidad del humano esta en ser
cocreador de si mismo su perfección está en no tener programa sino en
inventarlo y orientarlo hacia lo mejor.
La perpetua adolescencia humana es lo
que permite la acción con singular tenacidad y obstinación de las cosas mas
admirables y de las mas temibles, sin duda alguna la determinación por la
acción es lo que nos hace seres humanos ya que elegimos que acciones vamos a
llevar a cabo.
Capítulo 2
Incertidumbre
y fatalidad
“¿Se
delibera sobre todas las cosas y todo es susceptible de deliberación o sobre
algunas cosas la deliberación no es posible? Aristóteles
Sartre afirma que estamos condenados a
la libertad, es decir a la acción que es lo que define al hombre, no esta
contemplado no actuar sino cómo y dónde actuar.
Al no tener “programas de vida” los
seres humanos debemos proponernos planes de vida para vivir según un estilo.
Esto que señala el autor es
discutible, hoy en día existen muchos pueblos viviendo una vida de carencias de
alimento, agua y vivienda y con abundancia de enfermedades, no pareciera que
ese estilo de vida sea producto de su decisión. Cabría preguntarse si ¿ese el
programa de vida que éstas personas
quisieran vivir?
Señala el autor que vivir de forma
humana o humanamente esta llena de inquietud, la rutina que apacigua porque da certeza
de lo que ocurre o va a ocurrir no es característica del ser humano. Ser humano
consiste en buscar la fórmula de vida human una y otra vez.
En la acción humana interviene: a) el conocimiento de lo no dispuesto, b)
posibilidades que creemos disponer, y c) la disposición que tomamos.
Ludovico Geymonat lo señala en su obra
“la libertad”
- Estado
de las cosas: la situación como se presenta a quien intenta comprenderla.
Son teorías y leyes que permiten explicar la realidad y comprenderla para
actuar sobre ellas.
- Iniciativas
compatibles: es la factibilidad de las posibles acciones a elegir “abanico
de ofertas que tenemos para elegir”
- El
acto de la voluntad: optar por la mejor alternativa posible.
Actuar conjuga el conocimiento, la
imaginación y la decisión en el campo de lo posible. De esta manera la acción
es voluntaria, cita el autor a
Aristóteles en su ética a Nicómaco que
la ignorancia y la fuerza vician lo voluntario de la acción.
El autor señala que ambos términos son
relativos, si se obra por ignorancia por insuficiente conocimiento o por
conocimiento erróneo, el acto no es totalmente voluntario”, pero la deficiencia
de conocimiento no anula totalmente lo voluntario de la decisión. A la vez
señala que nunca tendremos el conocimiento cierto acerca del estado de las
cosas. Kant “la necesidad de actuar es mayor que la posibilidad de conocer”
Cada elección tiene entonces su nivel
de incertidumbre-
El otro impedimento es la coacción o
la fuerza, cualquier acto bajo estos términos no será un “acto humano” ya que
la elección no es posible.
Capítulo 3
¿Para qué? y ¿Por qué?
Sin intención no hay acción, refiere
el autor que un acto intencionado cuando se puede responder a las preguntas para que se hiciera y por qué
se realizó el acto.
El para qué es la intención del sujeto
que realiza la acción, el porqué es el motivo o causa. La intención apunta a lo
que se quiere efectivamente hacer el motivo o la causa por lo que se elige
hacer eso propiamente.
La causa de cada acción es siempre la
voluntad libre que se decide por un
motivo y no el motivo mismo. La voluntad que elige o el libre albedrío-
proaienesis o capacidad de elegir constituye lo medularmente importante de la
acción humana con dos componentes esenciales el yo o sujeto y la racionalidad.
Con conciencia del tiempo ya que el sujeto el yo sujeto y por lo tanto la
acción.
La voluntad humana es voluntad de
futuro, afán de seguir durando.
El proceso racional compara y
jerarquiza los motivos, los pone en relación con las posibilidades de
intervención en lo real.
Nuestros conocimientos y creencia
deciden lo que nos parece conveniente desear.
Las respuestas a ¿por que? Se actúa
- Necesidades
lo característico es su carácter negativo son carencias a remediar, cuya
privación se nos hace insoportable pero cuya satisfacción cuando es
habitual y fácil apenas le damos importancia.
- Deleites
son necesidades convertidas en lujos
- Compromisos
obligaciones racionales, ponernos en el lugar de otro, cumplir con lo
pautado (capaces de prometer)
- Proyectos
capacidad para innovar y transformar. Todos somos hombres de empresa comprometidos
con planes de futuro. Comprender el porvenir como parte de un diseño
propio y no sólo como rutina o como fatalidad o predeterminación.
- Experimentos:
expresión de nuestra idiosincrasia simbólica es actuar de una manera
diferente, el producto resultante es una forma única.
Capitulo 4
Entre lo bueno y lo malo
Nunca es inoportuno pensar con
inteligencia y no hay que dejar el histérico nombre de deber o de
Autosacrificio a lo que es simplemente un arte feliz y un compromiso racional.
En el mundo animal se busca la
repetición eficaz de un modo de existencia para la especie, en los seres humanos es la perpetuación y el
propagamiento de lo irrepetible.
En el arte de vivir pueden señalarse
dos partes, la primera cura sui el cuidado de sí mismo. La
segunda son las exigencias y los compromisos la ética. Implica el
reconocimiento de los otros para que en reciprocidad simbólica confirmen a su
vez nuestra humanidad.
El arte de vivir consiste en discernir
entre las diferentes formas de actuar y valorarlas.
Establece una axiología que es lo bueno y lo malo, y
una deontología (que debe hacerse y cómo debe hacerse)
De acuerdo con la naturaleza de sus
objetivos prácticos reconoce valores y configura normas.
Hay una cierta tensión dialéctica
entre lo asentado y lo renovador. Entre los valores considerados de modo
abstracto general y su concreta aplicación n un contexto y tiempo determinados.
El que actúa es quien tiene decidir lo
más oportuno en cada ocasión sin aplicar mecánicamente cualquier precepto o
normativa. Las pautas del arte de vivir ofrecen una orientación pero nunca podrán
sustituir la proairesis del sujeto (su posibilidad de elegir como él).
Dentro de este compromiso debemos
manejar los dos grandes términos el Bien y el Mal, los más antiguos y permanentes
fantasmas teológicos. Solo tienen sentido y utilidad de ser cuando se les
relaciona con algo.
Por estoes mejor bueno para o malo
para que o para quien.
La vida que los seres humanos intentamos
perpetuar y conservar es un devenir de símbolos que se entrecruzan en forma de
memoria, de comunidad de códigos, de visiones de futuro.
Los juegos simbólicos marcan la
individualización y el compartir lo
singular es lo que denominamos ética.
Lo bueno y lo malo es lo que se
opta por libre albedrío que es una forma
de libertad.
Capitulo 5
Tribulaciones
del albedrío
La conciencia se descarga de malas
elecciones y acaba desapareciendo como tal la conciencia.
Hay un determinismo parcial según
Rowen Ogien quien señala que optamos por
el bien si tenemos el conocimiento y escogemos el bien pero si es el mal es la ignorancia moral. El bien por nosotros
mismos el mal según las circunstancias.
La akrasia es optar por el
mal aun sabiendo que hay un bien.
Capítulo 6
Las
instituciones de la libertad
Pierre Reverdy “no hay amor sino pruebas de amor parafrasea
el autor “no hay libertad sino pruebas de libertad”
La primera es la conciencia que se es
capaz de elegir o rechazar
Estar asociados basados en leyes y costumbres permite configurar
unas elecciones racionales.
La sociedad es nuestra prótesis para
luchar desde la libertad contra el destino.
Las instituciones humanas, la cultura,
permite ahorrarnos muchas decisiones que nos desgastarían y no podríamos
atender aspectos importantes para individualizar nuestra personalidad.
El lenguaje es social porque lo
recibimos y es lo que nos permite la intersubjetividad
La técnica es la empresa que mas
define a lo humano. El progreso técnico
disminuye el tiempo en que se consiguen los beneficios “evolutivos” pero además
es cambiante y cuando no hace falta se desecha o se modifica la técnica
La técnica ofrece rápida eficacia y
permanente disponibilidad. El conjunto de prótesis libremente elegidas e
inventadas para resistirse al destino por lo menos de forma parcial.
Los seres humanos actuales no solo
somos el simple resultado de la evolución biológica sino la obra por la capacidad práctica de nuestros
antepasados.
La libertad se refiere a lo que podemos hacer y no a lo
que queremos hacer.
La libertad significa una relación social una división social
para que haya libertad tiene que existir un estado de no libertad.
Segunda
parte
Elecciones
recomendadas
Elegir la
verdad
El autor señala que la verdad no
siempre es aceptada por las personas, y
es verdad en un aquí y un ahora,
respecto a algo a una posición por lo tanto no es absoluta. Tampoco puede
decirse que se relativiza la verdad, en lo que quiere decir que le quita
fiabilidad.
La verdad es una cualidad de nuestra
forma de pensar o de hablar sobre lo que hay
pero no un atributo ontológico de lo que hay.
La verdad es acierto o coincidencia la
posición de quien pretende saber que mejor se adecue a lo que pretende sabido.
La correspondencia entre lo conocido y lo que se conoce.
No todos los tipos de verdad son
iguales esto no quiere decir que toda verdad sea una construcción caprichosa o
imprecisa como las falsedades que se le oponen.
“que no lo sepamos todo no quiere decir que lo que sabemos es lo
inesencial tan absurdo resulta creer en la omnipotencia de nuestra razón
como en la de nuestra ignorancia.”
Capitulo 8
Elegir el
placer
El placer es en si mismo, no es un
medio instrumental para conseguir nada
ni siquiera es un fin en si mismo sencillamente es el deleite del
placer.
Son varios los reproches acerca del
placer, uno de ellos es la inmadurez se pretende que el placer sea aplazado
para poder ser maduro. Realmente el placer es atemporal porque inmuniza contra
los castigos o recompensas.
El segundo reproche o acusación contra
el placer es la rebeldía, buscar el goce es rebelarse contra la obligación...
Señala el autor que el ocio el goce o el placer debe ser considerado como algo
merecido por ejemplo pone al centro de cansancio (trabajo) para poder ganarse
el descanso o el ocio.
La templanza tiene su razón de existir
para prolongar y disfrutar del placer.
La ultima acusación es la muerte
prematura el gozador se mata a fuerza de continuos deleites, en cierto modo
cada goce profundo es una pequeña muerte porque no concibe el después. En realidad
el placer no acorta la vida sino que la ahonda, no está en la duración sino en
la intensidad.
La ética se ocupa de la mutua
dependencia entre los humanos y el
placer, al gozar no se necesita de nadie esa efímera autosuficiencia aparenta
separarnos de la ética.
En la sociedad actual se promueve el
goce pero el goce con precio o valor económico de gasto o consumo. Los placeres
sin precio son mirados como antivalores o despreciados.
Capítulo 9
Elegir la
política
La política permite la defensa de las
ideas argumentadas que cualquiera puede aceptar o rechazar, lo que no se
concibe es que no exista la posibilidad de discutir las ideas. La idea política
es una forma de hacer y no una forma de ser.
La política permite conocer cuales son
las ideas acerca de un proyecto económico o las directrices sociales el hacer
una sociedad.
Pero las personas rechazan la
política y se etiquetan con un soy o no
soy.
Hacer política es comprometerse con el
hacer.
Los aspectos sociales los podemos
comprender porque ha sido gente como nosotros quienes los han llevado a cabo
por lo tanto tenemos la posibilidad de transformar o reformar de acuerdo con
proyectos compartidos. Cada uno de nosotros está compuesto por el tejido que
trata de transformar.
La política de esta forma hace libre
porque el individuo puede interactuar o legislar en el ambiente social impulsando cambios posibles para una mejor
sociedad.
El autor señala que la ciudadanía es
la forma de integración social participativa basada en compartir los mismos
derechos y no en pertenecer a determinados grupos.
La ciudadanía lucha por combatir la
miseria y la ignorancia.
No es lo mismo el derecho a la
diversidad, base del pluralismo democrático que la diversidad de los derechos
que aniquila el pluralismo.
Por qué elegir hacer política, el primero es la participación,
se es sujeto activo de las normas sociales que nos rigen, tomarse en serio la
dimensión colectiva de nuestra libertad individual.
Elegir la política es elegir entonces
la participación el estar activo dentro de una sociedad que nos corresponde
vivir, tratar de obtener lo mejor de lo posible frente a los problemas
supuestamente irremediables.
Capítulo 10
Elegir la
educación cívica
Me llama la atención el título de este
capítulo, porque es una preocupación para mi la responsabilidad de educar para
ser ciudadano, persona y no solamente para obtener un título u oficio y ser
nombrado profesional.
El autor señala que la educación
cívica es la preparación que faculta para vivir políticamente con los demás en
la ciudad democrática participando en la gestión de los asuntos públicos y con capacidad para discernir entre lo justo y lo injusto.
Reflexión sobre la práctica social y los valores que la orientan.
Gestión de la vida propia en
interacción con lo que tenemos en común con nuestros iguales.
En las sociedades democráticas sus miembros son objeto y sujeto de las leyes
que los gobiernan.
Se debe enseñar a deliberar sobre el
rumbo a seguir, seres humaos capaces de la persuasión o sea capaces de
persuadir y de ser persuadidos. Susceptibles de sentir y apreciar la fuerza de
la razón y no la razón de la fuerza.
Ejercicio de humildad social, aceptar
que todos somos necesarios...
Reconocer en el otro la cualidad de
sujeto es reconocerle el derecho a la educación, “tener medios intelectuales
para la libertad”.
Capítulo 11
Elegir la
humanidad
Al parecer la humanidad se echa de menos
ante un acto inhumano, y por eso nacen los derechos humanos porque ocurrieron
actos contrarios a la humanidad.
Terencio “Soy humano y nada humano me
es ajeno”
Los animales cumplen con paradigmas
evolutivos sin salirse nunca de
ellos, por pura necesidad el autor nos
señala lo contrario es humano porque realmente se puede elegir el
comportamiento. La naturaleza nos determina a ser humanos pero nos permite
hacerlo a nuestro modo.
Que los hombres crezcan y vivan entre
humanos siempre valiosos los unos a los otros todos considerados y respetados
por igual.
Capítulo 12
Elegir lo contingente
El énfasis la valoración hiperbólica
de lo contingente es decir la magnificación, cuando se magnifica se falsea.
El énfasis distorsiona por exceso de
intensidad, anula las proporciones y desvirtúa la escala humana. Y precisamente
de ese modo se boicotean todas las cosas que aportan sentido limitado pero
auténtico a la vida, se imposibilita su disfrute y su mejora al querer darle el
Sentido mayúsculo.
La ética y la estética de la
contingencia, no resignadas por lo contingente
sino inspiradas por su transitoriedad y su incertidumbre.
Lo contingente es una condición
inexcusable.
Nadie pretendería conservar lo eterno
solo intentamos conservar lo que podemos perder.
El amor máxima celebración de la
existencia de aquello que apreciamos como conveniente y que puede desaparecer.
El verdadero amor se aferra con determinación temblorosa a lo que puede
desvanecerse.
Sin continencia no hay ética que
proteja ni estética que admire y disfrute.
Alegría la plena aceptación sin
condiciones ni remilgos de la vida que se manifiesta entre el parpadeo del ser
y el no ser. La alegría no rechaza ni justifica nada asume lo irrepetible y
frágil y se deleita en él.
La alegría es el nervio que nos vincula sin rechazo a la belleza en la
estética y al bien en la ética. Ni el
bien ni la belleza son propuestas
inalterables, eternas, la belleza de lo contingente es también el temblor de lo
que nos es dado como lo que nos falta.
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